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martes, 11 de enero de 2011

UNA DECISIÓN DE MUCHA RESPONSABILIDAD

Aunque el programa de familias de acogida precisa multiplicar el número de familias dispuestas a afrontar la enorme cantidad de menores que en estos momentos tutela la administración, estas familias requieren previamente una formación y, sobre todo, concienciación de que no es un camino fácil.


La administración busca familias para los menores, no menores para las familias y, en ningún caso, las familias que participan lo hacen en la modalidad de adopción, aunque esto depende de la legislación existente en cada comunidad autonoma, en algunas sí que se contempla el paso de acogimiento no preadoptivo a acogimiento preadoptivo en la misma familia. Con lo que, con sus ventajas e inconvenientes deben hacer el esfuerzo de integrar en su núcleo familiar a un menor o menores con unas vivencias totalmente diferentes, que pueden ser de tipo cultural, religioso, alimenticio, etc...

El proceso de adaptación a ese o esos nuevos miembros puede ser en muchos casos costoso y producto de tensiones que pueden dinamitar el seno de la familia, ya que, es una decisión que también implica a todos los habitantes del núcleo familiar y de la familia extensa cercana (otros hijos, abuelos, tíos, etc...).

No debemos olvidar que en la mayor parte de los acogimientos será positivo para los menores mantener el contacto con su familia biológica. Así que, casi una vez a la semana, estarán sujetos a lo que se llama visitas, bien con sus padres o con miembros de la familia extensa con los que sea beneficioso mantener el contacto. La buena marcha y evolución de las mismas provocará en los niños diferentes reacciones con las que deberán lidiar las familias acogedoras.

Las familias, además, deben aceptar que, durante este periodo de tiempo, hay un equipo que controla y asesora sobre las pautas de la educación del menor. Y este es el que tomará las decisiones sobre las cuestiones más peliagudas o que impliquen más responsabilidad, la tutela efectiva sigue siendo de la administración y esta la cede a la familia en cuestión. Además, esa propia relación con la administración tiene otros aspectos añadidos, ya que, los tempos, procesos y formas, a veces, desesperan hasta al más paciente.


Desde luego es esta una decisión que te cambia la vida, pero que, en mi opinión, es una experiencia vital enriquecedora para uno mismo y beneficiosa para los menores.








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